La Participación Ciudadana aporta seguridad jurídica al PGO

El Plan actualmente en proceso no ha estado exento de reveses y de obstáculos que en la actualidad mantienen en vilo hacia donde puede avanzar el ordenamiento urbanístico de Gijón.

Un proceso de participación que tuvo unos inicios prometedores y que buscaba superar el horizonte metodológico del “proceso de Bilbao” que es a día de hoy un ejemplo estatal en recursos, método y propuesta participativa para muchos/as, naufragó por una falta de ambición municipal evidente que desde la FAV denunciamos en su momento. Sumado a esto, se producen una serie de despidos y desarticulación del equipo redactor inicial que nunca ha sido explicada por los responsables del PGO. Y para culminar, el reciente culebrón que se ha vivido en las últimas semanas con la responsabilidad de Urbanismo.

“Adrián Arias, un presidente pro-participativo y preocupado por su ciudad, por la gente que cumple con su palabra y se involucra en lograr mejoras para los con-ciudadanos aunque a veces a cambio del puesto de trabajo, con el que no podemos estar más de acuerdo. Un plan de planes o planes de barrios puede ser una de las mejores soluciones para el planeamiento de Gijón”.

En estos momentos en los que el Plan General está en una fase de incertidumbre, a petición de varios grupos municipales (Xixón sí Puede fue el primero), se pretende abrir una segunda fase de información pública. Parece evidente que con la actual situación esa segunda fase es muy necesaria, pero si queremos volver a la senda del “proceso de Bilbao” debemos plantearnos una metodología más ambiciosa ante esta segunda información pública para que el Plan salga adelante con consenso y unidad.

¿Cómo?

  1. Asumir que un Plan aúna voluntades políticas, sociales, técnicas y económicas. Por todo ello el primer enemigo de un PGO es la prisa y la improvisación.
  2. huir de la improvisación. Al no tener claro un modelo de ciudad reflejado en un Plan estratégico o diferentes planes sectoriales como el de Movilidad, se hace imprescindible plantear un modelo participativo que incluya al menos la identificación de los grandes debates en torno al urbanismo gijonés y la creación de mesas de análisis para concretar soluciones consensuadas sobre ellos. Propuesta que viene articulando en la actualidad el Colegio de Arquitectos y que parece muy razonable a nuestro juicio.
  3. La creación de proyectos urbanos de análisis más concreto como los denominados como “planes de barrio” que tendrían que diseccionar las actuaciones en entornos como la zona Arbeyal-Natahoyo, Cabueñes-Universidad, zona del Rinconín o Nuevo Roces, por poner algunos ejemplos. O el gran nudo de Mora Garay, Metrotrén y Plan de Vías.

Información de LNE

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